
Una nena viciosa que no satisfecha con la leche, prefiere mezclar su desayuno con algo más que chococrispis. En su afán por un desayuno nutritivo y equilibrado, deja las galletas de lado para meterse unas buenas pollas entre moflete y moflete. Pronto, de tanto exprimir el envase lactoso, la nena se queda sin su leche.
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