
Tenia que aprovechar que el fin de semana mis vecinos no estaban para llegar a visitar a la zorrita de su hija en busca de juegos cachondos como solo a ella le gustan. La traviesa se puso a hablar de cualquier tema para evitar que la avanzara pero al final después de haberme mostrado casi toda la casa y de perder 30 minutos en un juego de palabras por fin cedió a mis indirectas.
